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¿Puede prohibir la empresa enviar las compras de los trabajadores a la empresa?

By 8 enero, 2020 No Comments

  Son muchas las empresas que permiten que los trabajadores envíen las compras realizadas por Internet a la oficina, a fin de una mayor comodidad para estos. No obstante dicha práctica tolerada por el empresario puede convertirse en una condición más beneficiosa exigible por los empleados.Las compras por Internet son cada vez más frecuentes, no solo en épocas como el Black Friday, sino que son constantes durante todo el año. Así ya sea por las limitaciones de los horarios de entrega, el poco uso de los puntos de recogida o por las amplias jornadas laborales, el centro de trabajo se ha convertido en el sitio ideal para recoger estos paquetes personales.

entrega paquete oficina

  Las empresas se están empezando a plantear cómo afrontar esta situación. Estas prácticas suponen una ventaja para los trabajadores, puesto que estos se aseguran la recepción de sus compras, no estando pendiente de las mismas y pudiendo dedicar su tiempo libre a otras actividades. Sin embargo, por otro lado, esta logística puede suponer un gran coste, en recursos humanos, tiempo y espacio entre otros extremos, para las empresas que en algunos casos es difícilmente asumible.

  En esta situación se plantea la pregunta ¿Puede prohibir la empresa enviar las compras de los trabajadores a la oficina?. Permitir esta situación puede considerarse como un derecho adquirido que el empresario no puede eliminar unilateralmente. A fin de combatir esta situación, las empresas pueden regularla en sus políticas internas, dejando claro cuál es la forma en la que deben actuar los empleados al respecto.

  Existe un vacío legal respecto a esta cuestión, tratándose de evitarlo a fin de que pueda dar lugar a una condición más beneficiosa, si los trabajadores la llevan disfrutando durante mucho tiempo. La frontera entre la práctica consentida la condición adquirida no está clara, se debe dar una serie de notas como la persistencia en el tiempo y una autorización por parte del empresario.

  Si la empresa no procede a la regularización de este tipo de prácticas, y permite a los trabajadores la recepción de sus paquetes, durante años no podrá suprimirla de forma unilateral, debiendo acudir al procedimiento de negociación establecido en el Estatuto de los Trabajadores. 

  El trabajador podría enfrentarse a sanciones disciplinarias por enviar sus paquetes personales a su centro de trabajo, en todo caso la empresa deberá tener por escrito que en su política interna no son admisibles este tipo de prácticas, antes de proceder a sancionarle.

  En todo caso, se deberán ponderar y sopesar sancionar este tipo de conductas si las mismas no están prohibidas de forma expresa por la empresa. La moderación, flexibilidad, conciliación, son aspectos a valorar a la hora de afrontar una política coherente que atienda a la realizada de que el trabajador tiene necesidades personales y sociales también en el centro de trabajo.