Noticias

¿Están obligados los trabajadores a acudir a su puesto de trabajo en caso de riesgo grave e inminente?

By 30 septiembre, 2019 No Comments

A raíz de las fuertes lluvias y las inundaciones que han afectado a la zona sureste del país y en aras a que la situación se vuelva a repetir, se plantea la pregunta de si están obligados los trabajadores a acudir a su puesto de trabajo o, en caso de que ya se encuentren en el mismo, si pueden finalizar sus tareas y marcharse a su casa.

En primer lugar, la circunstancia de que el trabajador se encuentre en su domicilio y deba desplazarse a su puesto de trabajo no aparece recogida en la legislación actual, por lo que debemos acreditar en cada supuesto la imposibilidad de acudir al centro de trabajo. Entre otras circunstancias se deben tener en cuenta la situación de alerta roja, el corte o inundación de las carreteras, así como la situación de accesibilidad al lugar.

  

En cuanto a la posibilidad de sancionar a los trabajadores que no acudan a su puesto de trabajo el Tribunal Supremo rechazó esta posibilidad al no sancionar a una trabajadora de un centro escolar que no acudió a prestar servicios debido al mal estado de las carreteras a causa de una fuerte nevada puesto que el trabajador no tiene por qué asumir el evidente peligro para su integridad física que ello conlleva. Por ello el trabajador podrá defender que las ausencias debidas a las lluvias torrenciales no pueden ser tenidas en consideración a fin de una justificación de un despido disciplinario por ausencias injustificadas.

En segundo lugar, la situación en la que el trabajador ya se encuentra en el centro de trabajo está prevista en la Ley de Prevención de Riesgos Labores en su artículo 21 estableciendo que en los supuestos en los que los trabajadores estén o pueda estar expuestos a un riesgo grave e inminente con ocasión de su trabajo, el empresario les deberá informar de tal peligro y adoptar las medidas necesarias en materia de protección. Entre las medidas que se pueden adoptar se encuentra la posibilidad de interrumpir la actividad y si fuera necesario abandonar de forma inmediata el lugar de prestación de servicios, no pudiendo reanudar su actividad mientras exista ese peligro.

Si el empresario impide que los trabajadores se pongan en un lugar a salvo cometerá una falta muy grave tipificada en el artículo 13 de la ley de Infracciones y sanciones del orden social, con la consiguiente sanción que puede oscilar entre los 6.251 y los 187.515 euros en función de la gravedad de los hechos. Si por parte del empresario no se adoptan este tipo de medidas, el trabajador o bien los representantes de los trabajadores por acuerdo, tienen derecho a interrumpir su actividad y abandonar su puesto de trabajo, debido al riesgo grave e inminente para su vida o su salud, no pudiendo ser sancionados por el empresario.

Para concluir, debemos señalar que estas ausencias en su puesto de trabajo aunque tengan la consideración como justificadas debido a ese peligro grave e inminente no conlleva que el trabajador mantenga su derecho al salario de esos días previsto en el artículo 30 del Estatuto de los Trabajadores, salvo que por convenio colectivo se establezca lo contrario, puesto que dicha ausencia no es imputable al empresario siendo las circunstancias atmosféricas una situación externa.