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El periodo entre un despido improcedente y la readmisión genera derecho a vacaciones

By 26 julio, 2019 No Comments

Así lo ha resuelto recientemente el Tribunal Supremo, al establecer que el trabajador que ha sido readmitido tras un despido improcedente tiene derecho a disfrutar de los días de vacaciones que le correspondan por el periodo de inactividad. 

La sentencia, dictada en un recurso de casación para unificación de la doctrina, anula así la dictada anteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que confirmaba la de instancia, afirmando que el intervalo existente desde que se produce el cese calificado como improcedente y la readmisión se
considera “tiempo de actividad laboral”. 

despido improcedente y vacacionesEn efecto, para el Alto Tribunal, ese lapso de tiempo debe entenderse, a todos los efectos, como tiempo efectivo de trabajo, y, entre esos efectos, “se encuentra reconocer el derecho a las vacaciones no disfrutadas por el trabajador debido a causas que en absoluto le son imputables”. Los hechos a que se refiere la sentencia tienen su origen en el año 2012, cuando el trabajador fue cesado por haber cumplido la edad de jubilación, lo que el convenio colectivo preveía como causa válida de dicho cese. El trabajador tuvo que llegar hasta el Supremo, tras dos sentencias desestimatorias de su pretensión, en primera instancia y en suplicación, para, en el año 2015, ver estimada su demanda. Correspondió al trabajador la opción entre la readmisión y la indemnización, optando por la primera. 

Tras tener lugar la readmisión, el trabajador solicitó el disfrute de las vacaciones correspondientes a los años 2014 y 2015, no obstante, la empresa le concedió únicamente las vacaciones que proporcionalmente corresponderían al periodo de prestación efectiva de servicios del año 2015, 23 días, por lo que,
de nuevo, el trabajador acudió a los tribunales, con recorrido idéntico al del anterior proceso por despido. 

No se apuntan los motivos por los que se reclaman únicamente las vacaciones de los años 2014 y 2015, cuando su cese se produjo a inicios del año 2012, con lo que tampoco habría disfrutado de las de 2012 y 2013, pero quizá una explicación, por analogía, se halle en el límite de 18 meses tras el año en que
se han generado previsto en el último inciso del artículo 38.3 ET. 

En todo caso, el Tribunal Supremo, en su sentencia, se muestra contrario al criterio de los tribunales precedentes, que desestimaron la demanda del trabajador al considerar que el tiempo de trabajo acumulable a efectos del devengo del derecho a vacaciones “concluye con el despido”. 

Si bien, la Sala apunta que “no existe norma expresa que se refiera de manera específica al efecto que ha de tener en la relación de trabajo y en el derecho a las vacaciones del trabajador su readmisión efectiva después de un despido declarado improcedente”, continúa por confirmar la doctrina contenida en la
sentencia de contraste presentada por el recurrente y considera que el tiempo desde que el empleado es despedido de forma improcedente hasta que se reincorpora ha de ser catalogado como tiempo de actividad laboral. 

Y ello, a pesar de que durante ese periodo de tiempo no ha habido trabajo efectivo, pero es que, esto “no ha sido precisamente por la voluntad del trabajador”. 

vacaciones

Por tanto, el periodo de la inactividad, que se debe en este caso a un acto ilícito de la empresa, que debe subsanarse, lo que incluye reconocer al trabajador el derecho a las vacaciones no disfrutadas “debido a causas que en absoluto le son imputables”. 

Por último, aunque al hacerlo ya está resuelta la controversia, la sentencia menciona que el pronunciamiento que contiene se encuentra en línea con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en recientes sentencias habría establecido que es contraria al derecho de la Unión “una normativa nacional con arreglo a la cual la circunstancia de que un trabajador no haya solicitado ejercer su derecho a vacaciones anuales retribuidas, durante el período de referencia tiene como consecuencia automática, sin que, se haya comprobado con carácter previo si dicho trabajador pudo efectivamente ejercer este derecho, que dicho trabajador pierda ese derecho y, correlativamente, su
derecho a la compensación económica por las vacaciones anuales retribuidas no disfrutadas en caso de extinción de la relación laboral”. 

En consecuencia, y aunque los supuestos en que tras un cese o despido corresponda la readmisión no son muy abundantes, se añade mayor carga económica a las empresas para estos casos, con lo que se precisa extremar aún más las precauciones.