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Derecho a huelga y prejuicios a terceros

By 3 septiembre, 2019 No Comments

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A mediados del pasado mes de julio, los montadores del festival de música Sonar tenían prevista una huelga en defensa de sus puestos de trabajo en la que un juez de Barcelona permitió el esquirolaje.

La situación sería la siguiente, los encargados habituales del montaje de las estructuras y escenarios del festival, denominados riggers, en atención a la empresa para la que prestaban servicios, vieron peligrar sus puestos de trabajo, pues la concesión de la empresa para la que trabajaban estaba terminando.

Ante esta situación, con el objetivo de llamar la atención de Fira de Barcelona, encargada de dicha concesión, para que garantizara la subrogación a la nueva contratista incluyéndolo como condición de los pliegos, decidieron convocar una huelga para los días previos al festival, amenazando con ello el hecho de que pudiera llevarse a cabo el montaje de las estructuras y, con ello, la celebración del propio festival.

Así las cosas, Fira de Barcelona, optó por contratar a otras dos empresas para realizar el montaje, sorteando así los efectos de la huelga convocada por los riggers.

Los trabajadores, por su parte, considerando que dicha conducta vulneraba su derecho fundamental a la huelga, solicitaron al juzgado, como medida cautelar, que se paralizaran las obras de montaje.

No obstante, el juez, en el auto en el que resuelve sobre la solicitud de medidas cautelares, entiende que conceder la mencionada medida significaría admitir un uso desproporcionado en el ejercicio del derecho a huelga, ya que generaría perjuicios irreparables y muy elevados para una pluralidad de actores, como los organizadores del Sónar, sus trabajadores y proveedores.

Se considera además que no concurre la imprescindible apariencia de buen derecho que justifique la adopción de una medida prohibitiva de contratación con terceros a cargo de la codemandada Fira de Barcelona, puesto que el juez entiende que la huelga, en realidad, está dirigida frente a la futura adjudicataria del servicio, con el objetivo de que subrogue a los trabajadores, y, en este sentido, la considera una petición que excede el marco legal, ya que el derecho de huelga se configura como un derecho fundamental del trabajador frente a su empresa y que plantearlo como una herramienta de presión exclusiva respecto de terceros deviene una extralimitación que no merece amparo legal.

Concluye, además, que ejercer legítimamente el derecho a huelga de unos cuantos, no puede nunca poner en peligro la viabilidad del puesto de trabajo de muchos otros trabajadores, que también merecen la tutela de los tribunales de justicia.

Sin duda se trata de una cuestión que traerá mayor recorrido pero, a día de hoy, se abre la puerta a la utilización del esquirolaje para prevenir los perjuicios que puedan derivarse de una huelga, en función de quienes sean los afectados.